Ansiedad por separación
¿qué es? y qué hacer

Por Francisco

¿Qué es?

Ansiedad se define como una sensación general y difusa de miedo o la percepción anticipada de un peligro futuro. Así, Ansiedad por separación (APS) corresponde a una respuesta de miedo o incertidumbre cuando se es separado de una figura de apego o bien cuando se es dejado solo.

Existen distintos gradientes de APS, algunos animales manifiestan ligera o moderada ansiedad y otros pueden llegar a verdaderos estados de pánico.

El apego es un lazo emocional que un individuo siente por otro. Entrega una sensación de seguridad, por lo tanto, el individuo querrá estar cerca del otro. Es una conducta normal en especies sociales que permite la cohesión de grupo. Por otro lado, el hiperapego se considera anormal ya que no permite una funcionalidad adecuada del animal. Pasa cuando en ausencia del ser de apego el individuo no puede volver a su equilibrio emocional.

Factores Predisponentes

Ocurre con mayor frecuencia en perros que han tenido una historia previa de abandono, que provienen de refugios o que han estado en la calle. Además, es común en perros geriátricos. Algunos cambios en la rutina también pueden gatillar la aparición de APS, por ejemplo, después de unas vacaciones o de una licencia médica del dueño, en donde hay una disminución en el contacto entre el perro y sus dueños.

Diagnóstico

Se debe sospechar de un problema de APS cuando, al estar solo o separado del ser de apego, existe alguno de estos síntomas, o una combinación de estos, en el perro:

  1. Aumento de la conducta destructiva dirigida hacia pertenencias del propietario o hacia puertas o ventanas (lugares donde el perro puede escapar o por donde el dueño desapareció).
  2. Aumento de las vocalizaciones (ladridos, gemidos o aullidos)
  3. Pérdida del control voluntario de la defecación o micción, lo que resulta en un problema de eliminación inadecuada.

Es importante destacar que la existencia de estas conductas no necesariamente significa la presencia de APS. Un perro puede destruir por aburrido en ausencia del dueño, pero no tener APS. Así como ladrarle a estímulos o eliminar inadecuadamente.

Los criterios de diagnóstico que permiten concluir que el problema es efectivamente ansiedad por separación son los siguientes:

  1. Aparece solo en ausencia del propietario o cuando el perro no tiene acceso a ellos.
  2. Aparece en un porcentaje muy elevado de las ocasiones en que el perro se queda solo o no tiene acceso a ellos.
  3. Se manifiesta poco tiempo después de la salida de los propietarios. Para comprobar este extremo, puede resultar útil filmar la conducta del perro cuando está solo.

Otras manifestaciones en algunos casos son signos de estrés antes que el dueño se vaya. Deambula sin rumbo fijo, se agita, jadea o bien se percibe deprimido. Cuando el dueño regresa se ve sobreexcitado, tardándose mucho tiempo en calmarse (5-10 minutos), o se pega al dueño.

Causas

Entre las causas de la APS se encuentran:

  • Hiperapego, cuando el dueño refuerza las demandas de atención de su perro, este genera una dependencia excesiva hacia el dueño. 
  • El destete temprano de la madre aumenta el riesgo de mostrar APS. En el proceso natural de destete la madre restringe progresivamente los intentos del cachorro de establecer contacto con ella, enseñándole gradualmente y mediante habituación a estar solo.
  • Las experiencias traumáticas durante los primeros meses de vida aumentan la probabilidad de que el cachorro desarrolle APS. Concretamente, el castigo inconsistente, es decir, administrado de forma aleatoria, en la que el perro no puede aprender qué situaciones darán lugar al castigo. Algunos autores sugieren que la indefensión aprendida, que aparece cuando un animal es incapaz de controlar y predecir su entorno, es uno de los mecanismos responsables de la APS.
  • Algunos autores sugieren que el aburrimiento y frustración que el perro experimenta al quedarse solo contribuyen a la aparición de APS

Pronóstico y Tratamiento

El pronóstico de la APS es generalmente bueno, en un elevado porcentaje de los casos se resuelve satisfactoriamente. Siendo la colaboración y compromiso del cliente esencial y probablemente el factor que tiene un mayor efecto en el pronóstico. 

Los casos en los que se manifiesta a una edad muy temprana tienen mejor pronóstico que si el animal ya es adulto.

Es bueno saber que no se resuelve castrando al perro ni castigándolo, lo que incluso puede ser peor. El animal no lo hace por venganza, sino que es una ansiedad que no puede controlar. Tampoco sirve encerrarlo en una jaula o en una habitación pequeña. Adquirir un segundo perro tampoco sirve para resolver el problema.

La modificación de estos trastornos puede requerir de una gran inversión de tiempo y energía por parte de los propietarios. En consecuencia, es necesario desarrollar metas alcanzables que los dueños puedan seguir. Muchos fracasos se deben a demasiada presión autoimpuesta y a intentar conseguir avances demasiado rápido.

Existen varios pilares en el tratamiento:

Educación al cliente: Explicar las causas y mostrar a través de fotografías o videos el estado emocional deteriorado que presenta el perro, es de utilidad para que el dueño entienda que el animal está sufriendo. Una vez que el propietario se da cuenta del problema, aumenta su disposición a colaborar.

Administración de fármacos: Esta parte es secundaria, siendo lo principal los otros puntos a trabajar, ya que el tratamiento farmacológico por sí solo no resuelve el problema. De todas formas, para casos graves, este puede facilitar el trabajo de la APS. El uso de fármacos solo debe ser recetado por un etólogo especialista.

Adiestramiento y Modificación Conductual: Esto es lo más importante en el tratamiento de la APS, existiendo varios temas a trabajar paralelamente:

  • Evitar ausencias prolongadas al inicio de la terapia es ideal, ya que así rompemos la asociación de que cada salida implica ausencias muy largas. 
  • Disminuir la intensidad de la interacción con el perro en las salidas y llegadas al hogar. Ignorarlo levemente mientras se prepara para salir y al llegar. Especialmente al llegar saludarlo con un cariño y un “Hola” leve, sin chillidos ni tonos agudos, y luego hacer 10 cosas distintas hasta que el perro se calme. Una vez que esté calmado saludarlo apropiadamente pero sin exaltarlo.
  • Muchas veces la ansiedad empieza antes de salir el dueño, ya que el perro aprendió las “señales previas” (ponerse las zapatillas, tomar las llaves, etc). Es necesario neutralizar estas señales o modificar el ritual de salida, con tal de que esas señales ya no anticipen la salida del dueño. Para eso, es necesario, por ejemplo, tomar las llaves muchas veces durante el día con tal de romper esa relación entre señal y salida del dueño.
  • Ignorar las solicitudes de atención que provengan del perro (cuando se acerca porque quiere cariño, te mueve la mano, gime por cariño, etc). Que el dueño sea quien inicia y termina toda interacción, así dejamos de reforzar la demanda de atención y preparamos al perro para las ausencias de la figura de seguridad.
  • Recompensar conductas de calma o independencia. Esto le enseña al perro que solamente estos comportamientos proveen los satisfactores afectivos que necesita. Empezará a estar más calmado e independiente como estrategia para conseguir cariño.
  • Mayor ejercicio durante el día, sobre todo antes de la salida de la figura de apego. 
    • El ejercicio idealmente debe ser salir a olfatear y pasear más que a correr o perseguir la pelota.
    • Paseos de mínimo 45 minutos, ojalá en la mañana o antes de la salida del dueño.
  • El uso de enriquecimiento ambiental (EA) es fundamental. EA se refiere a entregarle estímulos al animal con tal de satisfacer las necesidades propias de este en su vida natural. Debido al pobre estilo de vida al que enfrentamos a nuestras mascotas hoy en día, es necesario estimularlos con tal de mejorar su bienestar.  En el caso del perro, este dedicaba la mayoría del tiempo en buscar comida o cazar, mientras que hoy le damos su plato de comida y lo dejamos sin nada que hacer durante el día, propiciando la aparición de problemas de comportamiento. Así, lo primero que debemos hacer es lograr que el perro valore su comida (no dejando la comida disponible todo el día y regularizando los horarios de comida). Una vez que esto pase debemos darle la comida en formatos entretenidos (en juguetes Kong o similares, dentro de botellas, esparcidos por el piso, escondidos en una toalla, etc). Nos sirve cualquier formato que implique que el perro dedique tiempo, esfuerzo y se canse y estimule al obtener su alimento. Una vez que el perro haya generado la motivación necesaria por trabajar por su comida, debemos dejarle momentos en soledad mientras se mantiene intentando conseguir la comida. Así, comenzará a tener momentos de independencia pero entretenido. No será angustiante estar solo, sino que será sinónimo de entretención. 
  • El entrenamiento en positivo y uso de comandos de obediencia ayudan a establecer una estructura de vida consistente, creando límites y normas. Esto genera mayor confianza en el perro y le da seguridad, propiciando un mayor equilibrio emocional. 
  • Se debe implementar un programa de habituación a la ausencia del dueño, que consiste en aumentar de forma gradual la duración de las salidas del domicilio. 
  • Se recomienda que el perro deje de dormir en la misma habitación que el dueño. Esto lo habituará a estar solo y tranquilo en periodos largos.  Se puede partir acostumbrándolo a una cama a los pies de nuestra cama, y luego ir moviendo esa cama cada vez más lejos hasta llegar a estar en otra habitación.
  • Si tienes un perro pequeño y sueles tenerlo en brazos la mayoría del tiempo, es tiempo de que empieces a dejarlo más tiempo en el suelo por su propia cuenta.
  • Si tu perro es un caso extremo y no puede estar lejos de ti ni un segundo, prueba al inicio amarrándolo en un lugar mientras ves televisión o te mantienes haciendo algo. De a poco se irá acostumbrando a estar relajado en ese lugar, y gradualmente se mantendrá relajado mientras te paseos o te mueves levemente por ahí. Con el tiempo, podrás incluso desaparecer por periodos cortos con tu mascota manteniéndose tranquilo en su lugar. Ir de a poco aumentando la distancia y los tiempos.
  • Enseñar el comando Quieto y profundizarlo gradualmente hasta que el perro pueda estar tranquilo en ausencia del dueño. Partiendo por 1 segundo e ir aumentándolo hasta que sean 5 segundos, 10 segundos, 1 minuto, 5 minutos, 10 minutos, etc. Esto hará que el perro pueda relajarse en ausencia del dueño. 
  • El uso de música ha demostrado ser útil al dejar a nuestros perros solos. En particular música clásica o solo piano sonando, según estudios, logra resultados en un porcentaje de los casos en cuanto a calmar a nuestros perros en nuestra ausencia.
  • Adaptil (o DAP: Dog Appeasing Pheromone) es un producto que se encuentra en el mercado que funciona como una copia sintética de la feromona que produce la madre al nacer los cachorros, que logra que estos se calmen y relajen al estar cerca de su madre. Esta feromona se transmite por el aire y este producto logró sintetizarla, de forma que se puede comprar en forma de spray y ha demostrado resultados positivos en estudios científicos de que logra calmar y apaciguar a los perros que lo reciben.
  • En algunos casos también se recomienda el uso de chaquetas antiestrés (Body Wrap). Éste ocupa el principio de que la presión en el cuerpo ayuda a calmar al animal (se ocupa también en humanos, en guaguas, niños con autismo y ahora último en todo tipo de niños). Su forma de uso es estando en casa con la mascota pero separados físicamente por alguna barrera (esto se debe a que, por seguridad, jamás se recomienda dejar al perro solo con la chaqueta puesta). La presión ayudará a calmarlo mientras se acostumbra a estar aislado de su figura de apego.

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