Ansiedad por separación ¿Qué es? y qué hacer
Ansiedad por separación¿qué es? y qué hacer Por Francisco 8 minutos de lectura ¿Qué es? Ansiedad se define como una sensación general y difusa de miedo o la percepción anticipada de un peligro futuro. Así, Ansiedad por separación (APS) corresponde a una respuesta de miedo o incertidumbre cuando se es separado de una figura de apego o bien cuando se es dejado solo. Existen distintos gradientes de APS, algunos animales manifiestan ligera o moderada ansiedad y otros pueden llegar a verdaderos estados de pánico. El apego es un lazo emocional que un individuo siente por otro. Entrega una sensación de seguridad, por lo tanto, el individuo querrá estar cerca del otro. Es una conducta normal en especies sociales que permite la cohesión de grupo. Por otro lado, el hiperapego se considera anormal ya que no permite una funcionalidad adecuada del animal. Pasa cuando en ausencia del ser de apego el individuo no puede volver a su equilibrio emocional. Factores Predisponentes Ocurre con mayor frecuencia en perros que han tenido una historia previa de abandono, que provienen de refugios o que han estado en la calle. Además, es común en perros geriátricos. Algunos cambios en la rutina también pueden gatillar la aparición de APS, por ejemplo, después de unas vacaciones o de una licencia médica del dueño, en donde hay una disminución en el contacto entre el perro y sus dueños. Diagnóstico Se debe sospechar de un problema de APS cuando, al estar solo o separado del ser de apego, existe alguno de estos síntomas, o una combinación de estos, en el perro: Aumento de la conducta destructiva dirigida hacia pertenencias del propietario o hacia puertas o ventanas (lugares donde el perro puede escapar o por donde el dueño desapareció). Aumento de las vocalizaciones (ladridos, gemidos o aullidos) Pérdida del control voluntario de la defecación o micción, lo que resulta en un problema de eliminación inadecuada. Es importante destacar que la existencia de estas conductas no necesariamente significa la presencia de APS. Un perro puede destruir por aburrido en ausencia del dueño, pero no tener APS. Así como ladrarle a estímulos o eliminar inadecuadamente. Los criterios de diagnóstico que permiten concluir que el problema es efectivamente ansiedad por separación son los siguientes: Aparece solo en ausencia del propietario o cuando el perro no tiene acceso a ellos. Aparece en un porcentaje muy elevado de las ocasiones en que el perro se queda solo o no tiene acceso a ellos. Se manifiesta poco tiempo después de la salida de los propietarios. Para comprobar este extremo, puede resultar útil filmar la conducta del perro cuando está solo. Otras manifestaciones en algunos casos son signos de estrés antes que el dueño se vaya. Deambula sin rumbo fijo, se agita, jadea o bien se percibe deprimido. Cuando el dueño regresa se ve sobreexcitado, tardándose mucho tiempo en calmarse (5-10 minutos), o se pega al dueño. Causas Entre las causas de la APS se encuentran: Hiperapego, cuando el dueño refuerza las demandas de atención de su perro, este genera una dependencia excesiva hacia el dueño. El destete temprano de la madre aumenta el riesgo de mostrar APS. En el proceso natural de destete la madre restringe progresivamente los intentos del cachorro de establecer contacto con ella, enseñándole gradualmente y mediante habituación a estar solo. Las experiencias traumáticas durante los primeros meses de vida aumentan la probabilidad de que el cachorro desarrolle APS. Concretamente, el castigo inconsistente, es decir, administrado de forma aleatoria, en la que el perro no puede aprender qué situaciones darán lugar al castigo. Algunos autores sugieren que la indefensión aprendida, que aparece cuando un animal es incapaz de controlar y predecir su entorno, es uno de los mecanismos responsables de la APS. Algunos autores sugieren que el aburrimiento y frustración que el perro experimenta al quedarse solo contribuyen a la aparición de APS Pronóstico y Tratamiento El pronóstico de la APS es generalmente bueno, en un elevado porcentaje de los casos se resuelve satisfactoriamente. Siendo la colaboración y compromiso del cliente esencial y probablemente el factor que tiene un mayor efecto en el pronóstico. Los casos en los que se manifiesta a una edad muy temprana tienen mejor pronóstico que si el animal ya es adulto. Es bueno saber que no se resuelve castrando al perro ni castigándolo, lo que incluso puede ser peor. El animal no lo hace por venganza, sino que es una ansiedad que no puede controlar. Tampoco sirve encerrarlo en una jaula o en una habitación pequeña. Adquirir un segundo perro tampoco sirve para resolver el problema. La modificación de estos trastornos puede requerir de una gran inversión de tiempo y energía por parte de los propietarios. En consecuencia, es necesario desarrollar metas alcanzables que los dueños puedan seguir. Muchos fracasos se deben a demasiada presión autoimpuesta y a intentar conseguir avances demasiado rápido. Existen varios pilares en el tratamiento: Educación al cliente: Explicar las causas y mostrar a través de fotografías o videos el estado emocional deteriorado que presenta el perro, es de utilidad para que el dueño entienda que el animal está sufriendo. Una vez que el propietario se da cuenta del problema, aumenta su disposición a colaborar. Administración de fármacos: Esta parte es secundaria, siendo lo principal los otros puntos a trabajar, ya que el tratamiento farmacológico por sí solo no resuelve el problema. De todas formas, para casos graves, este puede facilitar el trabajo de la APS. El uso de fármacos solo debe ser recetado por un etólogo especialista. Adiestramiento y Modificación Conductual: Esto es lo más importante en el tratamiento de la APS, existiendo varios temas a trabajar paralelamente: Evitar ausencias prolongadas al inicio de la terapia es ideal, ya que así rompemos la asociación de que cada salida implica ausencias muy largas. Disminuir la intensidad de la interacción con el perro en las salidas y llegadas al hogar. Ignorarlo levemente mientras se prepara para salir y al llegar. Especialmente al llegar saludarlo con un cariño y un “Hola” leve, sin chillidos ni

